De Telones y Muros

Hace unos meses se conmemoró la caída del Muro de Berlín. Pero a lo largo del tiempo otros muros se han levantado, de algunos se habla poco o nada aunque sean muchos más grandes o más peligrosos de aquel.



Hoy ha brotado un muro simbólico. Piedras, ladrillos, vallas, alambradas, púas... están presentes en el vestíbulo del Centro, para molestar, para interferir el paso, para que tod@s sepamos, aunque sea vagamente y por unos días, lo que sienten todas esas personas en su vida cotidiana.





"Hay barreras que transcienden lo físico, lo moral y, si queremos, hasta lo políticamente correcto.

El muro de Berlín ha caído, y de eso hace ya veinte años. El máximo representante de la Guerra Fría. No sólo una división entre la Alemania capitalista y comunista, sino una separación entre los dos mundos, dos regímenes políticos y dos formas de entender la vida. Hace unos días, mientras reflexionaba con un amigo sobre El Muro, le pregunté qué pensaba -por eso de escuchar segundas opiniones- y recibí una respuesta totalmente contraria a lo que esperaba: "Pues muy mala mano de obra tuvieron que utilizar, si no, no se caería". Y quieras que no, en cierto modo es verdad. Con "mano de obra" quiero entender que se refería a las ideas que sustentaban esta inútil separación, convirtiendo las moradas en cárceles y las calles en paredones.

Aunque, desgraciadamente, no hace falta seguir mirando a lo lejos o incluso tan atrás en el tiempo. En España, desde finales de los noventa, varios kilómetros de alambrada equipada de sistemas cuanto menos cuestionables recorren las fronteras de Ceuta y Melilla. Separación en Cisjordania por el "apartheid". En Irlanda del Norte, disputas religiosas entre protestantes y cristianos.

La Guerra Fría mantiene separadas las dos Coreas y así hasta 14 muros de los que apenas oímos hablar pero que siguen allí. Éstos son sólo los muros físicos, los que se ven, porque existen otros que, aunque invisibles, lastiman a la sociedad de una forma silenciosa pero no por ello menos dolorosa: machismo, racismo, intolerancia religiosa, política y un largo etcétera que mancha cada día las páginas de los periódicos.

El veinte aniversario de la caída del muro de Berlín no ha sido más que una excusa para torcer la cara ante los verdaderos problemas del presente y fingir que, bien entrado el siglo XXI, y porque una pared de hormigón haya caído, todos los males están resueltos. No, amigos, las barreras siguen siendo las de siempre. ¡Aún queda mucho por hacer!" Por Emma Fernández, 2º BAC.



1 comentarios:

María dijo...

Precioso o vídeo. Gústame moito ese contraste, esa ironía entre as imaxes e a canción. Realmente deberiamos facer unha gran muralla que illase todolos horrores deste mundo, que non son poucos... Felicidades, coma sempre, polo traballo.
María.